Chávez, carisma y represión

5 Abril, 2006 Publicado en Citas, Internacional, Política por Luis Martínez

Hugo Chávez se asomó a la historia de Venezuela montado en su carisma. Encontró un país en bancarrota política. Y un pueblo nadando en frustraciones. Ofertó su rebeldía y su responsabilidad en un país donde ni la una ni la otra eran mercancía de común circulación. Mucha gente enganchó sus ilusiones a la boína del recién llegado. Amarró sus emociones al verbo accesible e irreverente del nuevo caudillo.

El pueblo llano vio en Hugo Chávez un redentor capaz de enderezar seculares injusticias. Capaz de cancelar la deuda social acumulada en casi doscientos años de vida republicana. Luego vinieron los éxitos, con o sin razón atribuidos al líder. Las elecciones. Los dólares del petróleo. Más elecciones. El vedettismo internacional. Más elecciones. Las limosnas organizadas. Mas elecciones… La devoción por el líder se hizo ancha y honda.



El carisma de Chávez se ha ido corroyendo. Porque el carisma es un fenómeno de relación, no una cualidad que se tiene desde siempre y para siempre. La efervescencia y el deslumbramiento han venido pasando. Las necesidades siguen ahí. La frustración ha regresado. No ha habido efectiva respuesta a las demandas. El ídolo tenía patas de barro. Ya no cautiva: ahora engaña. Ya no responde: ahora regaña. Ya no asume las responsabilidades: ahora las evade. Ya no es líder por que su gente lo siente sino porque él mismo lo proclama.

El poder carismático de Chávez se ha ido disipando. Viene cediendo el paso, como mecanismo de influencia, al poder formal. Al poder que da su condición de jefe de todo. Al poder para recompensar la incondicionalidad. Y, sobre todo, al poder para castigar al adversario.

Leer completo: Chávez, carisma y represión,
por Daniel Romero Pernalete.

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