La tradición de las “calaveras”
La tradicional ironía de las “calaveras” resulta tierna e inocente al compararse con los venenos que destilan las expresiones del Peje y los letreros que pusieron sus seguidores en la alamenda durante el plantón, pero, de algún modo, habrá quien piense que una tradicional calavera es más perversa que toda una campaña de injurias. En fin, es lo que se ha llamado “doble moral” y, para ponerla a prueba, allí va una calaverita:
La calaca no se aplaca con plantones ni empujones: cuando pepena bribones los bate como matraca.
Fue así como la calaca se llevó al peje lagarto que se murió de un infarto y terminó con sus giras, sus traiciones y mentiras que al pueblo ya tenían harto.
En los profundos infiernos el peje está muy contento, pues, entre tanto esperpento, ya puede mostrar sus cuernos.
Y ni los fuegos eternos harán que López se queje mientras sea él quien maneje la infernal economía donde siempre hay mayoría de seguidores del peje.
David Benavides Velázquez