Vicente Fox, otra vez

Vaya que hay personas a quienes eso de cerrar la boca no se les da, como es el caso del ex-Presidente Vicente Fox, quien se resiste a dejar de crear polémica con sus declaraciones.Ya hace algunas semanas, en una conferencia, le cambió la nacionalidad al escritor Mario Vargas Llosa, pero no suficiente con eso, hace días soltó otra declaración aún más desafortunada, al señalar que el resultado de la elección del 2 de julio fue una especie de revancha personal contra el ex-Jefe de Gobierno de la Ciudad de México. “Tengo una pequeña parte de historia que contar. Yo tuve mi propio problema con el Alcalde de la Ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador. Dieciocho meses antes de la elección, Él rompió la ley. Decidió construir un camino en propiedad privada…tenía un dilema de, por un lado, cumplir la ley y respetar la orden del juez o, por el otro lado, el reclamo de López Obrador de que su candidatura a la Presidencia se respetara. Fue una decisión difícil. Y perdí. Entonces me retiré. Pagué el costo político, pero 18 meses más tarde yo tuve la victoria. El día de la elección, el candidato de mi partido ganó”.
Sobre este tema, un muy atinado comentario fue publicado el día de ayer en la sección “El lector escribe” del periódico Reforma, el comentario fue enviado por Emma Prieto de Negrete de Atizapán de Zaragoza, Estado de México.
Cuando comenzábamos a sentir que ya habíamos librado las turbulencias postelectorales y que la mal llamada resistencia pacífica escondía sus puños, cuando pueblo y gobierno comenzaban a trabajar juntos sobre nuestros verdaderos problemas, cuando al “Mesías de Macuspana” se le había achicado considerablemente el auditorio, en fin, cuando estrenábamos esperanzados un Presidente que entiende su oficio, resulta que vuelve a abrir la boca el anterior, aquel que nunca entendió su cargo y jamás siguió la norma básica del entendimiento que pide pensar antes de hablar.
Fiel a su costumbre, una vez más suelta una tontería del tamaño del mundo, al cual tampoco entiende, y no sólo vuelve a avergonzarnos, sino que, ante un público no exactamente amigable hacia los mexicanos, ha reducido nuestra reciente elección presidencial a las dimensiones diminutas de una revancha personal contra un enemigo a quien no pudo reducir durante su mandato.
Vicente Fox acaba de entregar en charola de plata una inyección de vitaminas a la lánguida resistencia que ha vivido, se ha nutrido y justificado con la acusación de un fraude electoral maquinado desde Los Pinos.
AMLO y sus rijosos deben estar de fiesta, no se diga los moribundos dinosaurios del PRI que han vuelto a levantar las ondulantes cabezas. De una sola bocanada, Fox desató un tornado de pronóstico reservado. Me pregunto si no hay nadie que se anime a practicarle la cirugía urgente de la ligazón de trompa.
Por cierto, la declaración de Manuel Espino (otro que sabe mucho del tema) tampoco es muy acertada al señalar que debe “reconocer que el licenciado Vicente Fox tiene derecho como cualquier mexicano a emitir una opinión personal y esta debe ser vista con respeto”. Sólo que Espino, y el propio ex-Presidente, deberían entender que no se trata de las palabras de “cualquier ciudadano”, y que toda declaración debe ser expresada con la responsabilidad que corresponde, en especial ahora, que es cuando menos hace falta alimentar un conflicto que ha divido a gran parte del País.
29 Abril, 2007 a las 22:53 |