Mentiras numéricas y predicción que se cumple

25 Septiembre, 2007 3 comentarios   Publicado en Política por David Benavides Velázquez

El 20 de septiembre de 2007, el periódico La Jornada anunció en primera plana que “Con Calderón, alza de 34 % en la canasta básica”, pero al investigar las fuentes que menciona, no encuentro sustento para ese anuncio. De hecho, el Banco de México reporta un alza de sólo 0.53 % en la canasta básica de enero a agosto de 2007. La diferencia es tan abismal que sugiere que alguien nos está mintiendo.

Para el 25 de septiembre, La Jornada ya cita al Banco de México en un encabezado que dice “Desatada, el alza en alimentos y servicios” y “Casi 4 %, la inflación anualizada; se dispara en septiembre”. ¿En qué quedamos, pues? ¿de verdad fue el Banco de México (responsable de controlar la inflación) quien habló de un alza “desatada”? ¿dónde está la cita exacta? ¿qué funcionario lo dijo? Y, si hemos de creer que la inflación anualizada es de 3.9 %, ¿qué pasó con el encabezado de unos días antes, en el que dijeron que la canasta básica subió 34 %? ¿Será que sólo la canasta sube a ese ritmo? Al leer el artículo, las dudas no se aclaran, pero se genera la idea de que todo ha subido una barbaridad. Si alguien cuestiona esa idea se le tilda de idiota, pues el jitomate estuvo a 25 pesos el kilo hace a penas una semana, y el aguacate a 30 y el chícharo a 20 y…

He observado el precio del jitomate a lo largo de septiembre: de 10 a 25 pesos (en los supermercados llegó a más de 30), luego a 15 y si nos remontamos unos meses atrás ha llegado a estar a 5 pesos el kilogramo en este mismo año, pero en años anteriores ha estado a más de 30. La explicación es muy simple: en época de huracanes, las cosechas se pierden y los precios se disparan, pero luego vuelven a bajar (a menos, desde luego, que el alza en un precio volátil se use como pretexto para subir todo lo demás). Como el jitomate es un producto perecedero, cuando sale más jitomate que el que se puede vender antes de que se pudra, los precios pueden caer a niveles que sólo alcanzan para recuperar lo invertido en su transporte. Lo mismo puede pasar con cualquier perecedero. Pero La Jornada no mide el alza en la canasta básica cuando cae el precio de alguno de sus elementos, sino que se espera a que pase el huracán Dean para sacar un dato amarillista (sin siquiera precisar sus fuentes o la forma de hacer el cálculo).

Lo que hace La Jornada no se limita a un truco inocente para vender periódicos, su efecto puede ser catastrófico. Si yo digo que no vale la pena hacer un trámite porque me lo van a rechazar, no lo hago y por lo tanto el trámite no sale. Es la predicción que se cumple a sí misma. No se demostró que el trámite fuera inútil, pero al prejuzgar que lo era se eliminó la posibilidad de sacarlo con buen éxito. Con la inflación pasa algo parecido. Si se riega la idea de que todo ha subido, cada quien le sube a lo que vende para ponerse a mano y, por lo tanto, todo sube. Con su campaña de verdades a medias y mentiras completas, La Jornada está contribuyendo a una verdadera alza que puede arruinar la economía nacional.

David Benavides Velázquez

Legítimos y espurios

16 Septiembre, 2007 No hay comentarios   Publicado en Política por David Benavides Velázquez

Leonardo Da Vinci era el hijo espurio y sus medios hermanos eran los legítimos, ¿alguien los recuerda? El escritor Voltaire era el hijo espurio de la familia Arouet y prefirió cambiarse el nombre, abandonó el apellido Arouet, y pasó a la historia con su seudónimo, que hace de él un espurio orgulloso de sí mismo, más que de su linaje. El rey Guillermo el Conquistador firmaba sus documentos como “Guillermo el bastardo”, es decir, Guillermo el espurio, pero se supone que todos los monarcas ingleses posteriores a él descienden del bastardo y a ninguno parece molestarle.

Si el “hijo espurio” o “ilegítimo” es el nacido fuera del matrimonio, el uso que le da el Peje a esa palabra puede ofender a millones de mexicanos nacidos fuera del matrimonio. De hecho, el uso peyorativo de la palabra “espurio” bien puede contar como delito de discriminación. Pero cabe suponer que el Peje usa la palabra “espurio” en el sentido que la define el diccionario de la Real Academia: “que degenera de su origen o naturaleza”. En ese caso, el “Presidente espurio” es el que pasó de candidato puntero a candidato rebasado, de allí a candidato perdedor, de allí a mal perdedor y de allí a vulgar agitador. En tal caso, cuando el Peje dice que no se necesitan nuevos impuestos sino “bajarle el sueldo al Presidente espurio” nos está dando una idea de cuál es su verdadero sueldo.

Es difícil calcular cuanto gana actualmente López Obrador, pues, como lo hizo con el presupuesto de los segundos pisos del periférico, sus finanzas las mantienen en lo oscurito, pero si dice que con bajarse el sueldo alcanzaría para sanear las finanzas públicas, supongo que debe estar ganando miles de millones de pesos.

Con razón le alcanza para viajar tanto, para pagar templetes, acarreos, y tanta parafernalia. Ojalá que esos recursos se invirtieran en educación, seguridad, creación de fuentes de empleos y combate a la pobreza. El país sería mejor.

David Benavides Velázquez.


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