Muere Fernando Fernán Gómez
Conocemos a Fernando Fernán-Gómez por su extensa obra como actor, director y escritor a lo largo de más de medio siglo, y todos sus trabajos en esos diferentes campos, en cine, teatro, televisión y literatura, tienen una característica común, un toque personal y único que los unifica. Hay un delicado humanismo en su obra, una sorpresa vigilante ante el misterio de nuestros actos, hasta de los más cotidianos. Sus personajes tratan, ante todo, de sobrevivir, tarea bastante titánica ya que las circunstancias que les rodean suelen poner aprueba su medida como seres.
Surge entonces toda su ironía y ternura por sus criaturas, ya que sus personajes no son grandes héroes trágicos que acepten gustosos su dimensión heroica, sino personas normales cuya grandeza consiste en la aceptación de sus limitaciones. Aceptación que hacen, eso sí, con mucha dignidad, buscando siempre -por muy peculiares que sean sus circunstancias- el respeto propio y ajeno.
Por último, otra de las grandes virtudes que tiene este autor -tal vez la más importante- es que no se coloca por encima de sus lectores, no trata de mostrarnos su sabiduría, ni hace alardes retóricos con el lenguaje, sino que comparte con nosotros sus dudas y perplejidades. Utiliza el lenguaje como comunicación intencionada, sobre todo el que coloca en los diálogos de sus personajes. Se dibujan así los seres por sus palabras, con sus deseos profundos, y su sentido de la vida. Vemos sus conflictos, sus metas, sus emociones, y sus relaciones con el entorno y consigo mismo, su posición social, y sus logros y fracasos. El lenguaje de cada uno marca, además, los contrastes con los demás, ya que les da la singularidad y peculiaridad de cada momento. Es decir, gracias a lo que dicen “les conocemos” y “conocemos lo que les pasa”. Se tiene la sensación al leer a Fernando Fernán-Gómez de que es un amigo con el que hablamos deforma cercana, entrañable e irónica, de esa cosa difícil, asombrosa y tantas veces cómica, que es nuestro viaje a ninguna parte.
El anterior texto pertenece a José Luis Alonso de Santos, y es parte del prólogo de la novela El Viaje a Ninguna Parte de Fernando Fernán Gómez, actor y escritor español que, luego de varios días en el hospital, murió el día de hoy a los 86 años de edad. Fernando Fernán-Gómez, descanse en paz.