De acusadores a acusados

27 Marzo, 2008 1 comentario   Publicado en Política por Luis Martínez

Durante meses los perredistas se encargaron de denunciar, una y otra vez, un fraude electoral que hasta la fecha no han podido demostrar. Acusaron al Gobierno Federal, al PAN, al IFE y a una larga lista de empresas como los responsables de dicho fraude. Todos los perredistas lo hicieron, lo mismo los de Nueva Izquierda como los de Izquierda Unida. Todos se unieron, respaldaron o por lo menos toleraron el cierre de calles, las agresiones a ciudadanos y periodistas que no coincidían con su manera de pensar(?), se unieron también a la toma del Congreso y al teatro de la “presidencia legítima”. Nadie, salvo Cuauhtémoc Cárdenas, levantó la voz en contra de esas acusaciones sin fundamento.

Y ahora que ha pasado más de una semana de la elección interna del PRD, las acusaciones de fraude vuelven pero ahora entre los mismos perredistas. Los acusadores y acusados son todos de casa, y es que ambos grupos, Izquierda Unida y Nueva Izquierda, se señalan de haber convertido la elección interna en una auténtica porquería.

Por su parte, Jesús Ortega, candidato del grupo Nueva Izquierda, manifiesta que defenderá su triunfo “hasta las últimas consecuencias”, mientras que a Alejandro Encinas, de Izquierda Unida, en la hermandad de López Obrador ya lo llaman “el virtual presidente nacional del PRD”.

El resultado final aún parece lejos de darse a conocer, y tampoco está claro si Encinas u Ortega lo reconocerán. Otra alternativa sería la anulación de la elección, pero esto tampoco garantizaría estabilidad al interior del PRD, lo que hace ver que ese partido está realmente envuelto en una crisis que se puede complicar aún más.

Será que, como dice Alfonso Romero de Trinchera Ciudadana, el PRD y López Obrador ¿tienen sus días, políticamente hablando, contados?

La incongruencia perredista

11 Marzo, 2008 No hay comentarios   Publicado en Actualidad, Política por Luis Martínez

Comenta Félix Fuentes, en un artículo publicado hace días en Mi Ambiente, el incidente que se generó en un mitin perredista, convocado por Andrés Manuel López Obrador, hace más de una semana, cuando agredieron física y verbalmente a los perredistas Carlos Navarrete y Javier González Garza.

Fanáticos de López Obrador, cada día menos, violentaron el domingo pasado el proceso para elegir al nuevo líder del PRD al agredir verbal y físicamente a los coordinadores de su partido en el Congreso, el diputado Javier González Garza y el senador Carlos Navarrete.

Dentro del perredismo crece la repulsa general contra los agresores motivados por el propio “Peje”, así como por el coordinador de prensa Gerardo Fernández Noroña, la pareja de Dolores Padierna y René Bejarano, y Valentina Batres, quien gusta de los escándalos.

La zacapela no causó sangre, pero el tono corriente de los atacantes dejó en claro que impulsan la candidatura de Alejandro Encinas y de antemano se sienten derrotados frente al avance de Jesús Ortega, abanderado de “Nueva Izquierda”.

López Obrador impulsa a Encinas, por ser su tabla de salvación para mantener su endeble liderazgo y postularse por segunda vez como candidato presidencial, lo cual se le esfuma, vistas las actitudes de rencor entre perredistas.

Lo que llama la atención no es que hayan sucedido estas agresiones, si no el hecho de que cierto sector del perredismo hasta ahora se haya dado cuenta de la intolerancia e irracionalidad que rodea a todo el movimiento de López Obrador. Quizá la explicación está en que el PRD, como el viejo PRI, tolera o ignora todo, siempre que los afectados sean “los otros”, así que cuando los fanáticos de Andrés Manuel voltearon sus miradas hacia ellos, las cosas cambiaron y comenzaron a salir los gritos de alarma y de sorpresa por algo que, insisto, existe desde hace bastante tiempo.

Al respecto, Luis González de Alba escribió:

Todos en el PRD, no sólo el ex candidato, han envilecido el ambiente nacional a base de las mentiras más canallescas escuchadas en un siglo: alimentaron el gusano de la duda en un país abonado por los fraudes del PRI; de poco sirvió mostrar que el fraude en las elecciones habría sido imposible, no por falta de ganas en los contendientes, sino por imposibilidad técnica de cometerlo. Callaron cuando el ex candidato cometió la vileza de acusar a sus propios representantes de casilla de haberse vendido, sin avalar su injuria con un solo nombre, ni uno solo. Aquella supuesta ventaja de 10 por ciento fue desmentida por la propia encuestadora del PRD, los tres millones de votos “perdidos” estaban en el apartado acordado por todos. El error garrafal de Ugalde al frente del IFE fue no haber respondido, eso, al instante. Le costó el IFE, nos costó a todos porque los partidos rediseñaron un IFE sometido a ellos: un árbitro bajo contrato temporal de los jugadores.

No, no es López Obrador el único que envenena: es la caterva de pillos que le han venido soplando a la hoguera y avisan que no serán responsables del incendio, que serán pacíficos sus métodos. Olvidan que ningún cierre de aeropuerto, avenida o carretera es pacífico, pues aun callados están ejerciendo violencia. La Constitución garantiza el derecho a manifestarse en las calles y dice bajo qué restricciones. Ningún bloqueo está permitido. Y los han hecho. Navarrete y González Garza cosechan lo que sembraron. El día en que esa turba los tenga empapados en gasolina, rueguen que no dependa de Ebrard la orden para que la policía los rescate. Remember Tláhuac y los jóvenes investigadores quemados vivos ante las cámaras de televisión.

A ver cómo les va a estos escandalizados perredistas ante la posibilidad de que después del resultado de la elección interna del próximo domingo, sean ahora ellos quienes se vean perseguidos por los gritos de “¡fraude, fraude!” y “¡voto por voto, casilla por casilla!”

Y si así fuera, ¿Jesús Ortega también se convertirá en el presidente “espurio” del PRD?, y Encinas, ¿el legítimo? Sabiendo que estas palabras han enriquecido el vocabulario de la fanaticada de López Obrador no sería extraño. Habrá que esperar.

Trascender, meta de la mujer moderna

11 Marzo, 2008 2 comentarios   Publicado en Breves por Luis Martínez

Trascender, meta de la mujer moderna.- Lisístrata, Lilith, Nefertiti, Juana de Arco, Cleopatra, Santa Teresa de Jesús, Flora Tristán, Isabel Allende, Eva Perón, Gabriela Mistral, Teresa de Calcuta, Doña Marina o Malineli Tenepatl, mal conocida como la Malinche, son mujeres que todos guardamos en la memoria. No dudo que existan muchas más, tal vez anónimas, que deban ser reconocidas en la historia de esta humanidad, que, pese a todo, no es ningún valle de lágrimas. Artículo completo | Paola Gutiérrez | MiAmbiente.com.mx.


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Salud, educación y tabaco.

8 Marzo, 2008 No hay comentarios   Publicado en Política por David Benavides Velázquez

A punto de entrar en vigor la Ley de protección a la salud de los no fumadores, puede considerarse esto como un avance notable en materia de salud. Sin embargo, para que una sociedad avance debe hacerlo en forma integral. Avanzar en salud sin avanzar en educación es como pretender que un coche avance primero con una de sus ruedas sin que las otras se muevan: o se mueven las cuatro o no se mueve ninguna.

Con una educación humanista, la gente puede comprender la diferencia entre personas y cosas, entre sujetos y objetos, entre fumadores y tabaquismo. Al crear un ambiente libre de tabaco no se está expulsando a los fumadores (personas) sino a los cigarros encendidos (cosas). Todo fumador puede entrar mientras no meta humo. El humo del cigarro tiene miles de sustancias tóxicas, es literalmente una mezcla de venenos. Al evitarse el humo se protege la salud de todos, tanto de los fumadores como de los no fumadores.

Con una educación humanista la gente entiende la diferencia entre la verdad científica y la opinión subjetiva. En un simple experimento con hoja santa podemos demostrar que un porcentaje de la población dice que huele a anís y otro porcentaje asegura que no, que definitivamente no huele a anís. Las sustancias que contiene la hoja santa son las mismas cuando las huele una persona o cuando las huele otra. Dichas sustancias pueden ser estudiadas con instrumentos que llevan siempre a los mismos resultados. Por otra parte, los receptores que forman parte del sentido del olfato pueden variar de una persona a otra tanto como varía el color de los ojos, la estatura o el color de la piel. Cada quien tiene sus receptores y cada quien tiene razón de decir que la hoja santa huele a anís o no huele a anís. La composición química de la hoja no cambia por la percepción de una persona, las sustancias son las mismas, pero la percepción no. Lo agradable para unos puede ser molesto para otros y el aprendizaje altera las percepciones, de manera que hay un ámbito en el que nunca nos pondremos todos de acuerdo y hay un ámbito que no cambia por más que alguien opine lo contrario. La composición del humo del tabaco y su efecto en el cuerpo humano es asunto de la ciencia, no de la opinión. El asunto del placer o la repulsión que cause el humo del tabaco es diferente de una persona a otra. Alguien puede decidir que quiere fumar, pero nadie puede decidir qué tan dañino es o no el humo. Los efectos tóxicos del humo del tabaco han sido determinados por la investigación científica y eso no cambia porque alguien diga que no está de acuerdo.

Con una educación científica se entiende que el derecho de cada quien termina donde comienza el derecho de los demás. El derecho a la salud implica el derecho a un ambiente compatible con la salud. El humo del tabaco es tóxico para las personas (sean o no fumadores) y por lo tanto cuando alguien arroja humo de tabaco en el aire está atentando contra el derecho a la salud de todos. Cuando se habla de votar en estos casos se confunde a la democracia con una imposición de “montoneros”. Si nueve rateros asaltan a una víctima y ponen a votación lo que le harán cabe suponer que la postura de los rateros ganará nueve a uno o incluso diez a uno, pues la víctima votará por lo que le indiquen los que lo tienen intimidado. Si el empleado de un club necesita el trabajo para mantener a su familia, aceptará trabajar en un ambiente lleno de humo aunque no le guste. La derecha tradicional vería esto como algo normal, el trabajador sometido al capricho de la burguesía. Ahora, la izquierda mexicana, representada por diputados como Tomás Pliego van más allá en la injusticia y ven como “democrático” que un empleado se tenga que tragar el humo de los clientes que “decidieron” que en ese sitio sí se podía fumar. Mientras los clientes fumadores sean mayoría, Tomás Pliego considera democrático que se friegue la salud del trabajador. Supongo que la ultraderecha aplaude. Y las tabacaleras, más.

Con una educación humanista no habría que confundirnos con el significado de la palabra “respetar”. El diccionario de la real academia española da dos acepciones básicas: la de “tener veneración, acatamiento” o la de “tener miramiento, consideración”. La primera acepción, la de la veneración, es para regímenes autoritarios en los que “respetar a la autoridad” es obedecerla. En una democracia humanista se aplica la segunda acepción, la del miramiento. Cuando se atiende al otro y se está en desacuerdo se le está respetando. Cuando no se le atiende se le falta al respeto. A Tomás Pliego le parece que mis críticas le faltan al respeto aunque no lo acuse yo de haber dado el cuerpo ni de dejarse agarrar la pierna. Así no se puede discutir. Si él espera veneración y acatamiento ¿dónde quedó la democracia de la que habla?

La nueva ley de Distrito Federal entrará en vigor el próximo 3 de abril y será rebasada por la ley federal que se hace en esta materia. La aplicación de estas leyes será efectiva y democrática cuando haya una educación humanista. Mientras tanto, la avalancha de conflictos se nos viene encima.

David Benavides Velázquez.