La incongruencia perredista

11 Marzo, 2008 Publicado en Actualidad, Política por Luis Martínez

Comenta Félix Fuentes, en un artículo publicado hace días en Mi Ambiente, el incidente que se generó en un mitin perredista, convocado por Andrés Manuel López Obrador, hace más de una semana, cuando agredieron física y verbalmente a los perredistas Carlos Navarrete y Javier González Garza.

Fanáticos de López Obrador, cada día menos, violentaron el domingo pasado el proceso para elegir al nuevo líder del PRD al agredir verbal y físicamente a los coordinadores de su partido en el Congreso, el diputado Javier González Garza y el senador Carlos Navarrete.

Dentro del perredismo crece la repulsa general contra los agresores motivados por el propio “Peje”, así como por el coordinador de prensa Gerardo Fernández Noroña, la pareja de Dolores Padierna y René Bejarano, y Valentina Batres, quien gusta de los escándalos.

La zacapela no causó sangre, pero el tono corriente de los atacantes dejó en claro que impulsan la candidatura de Alejandro Encinas y de antemano se sienten derrotados frente al avance de Jesús Ortega, abanderado de “Nueva Izquierda”.

López Obrador impulsa a Encinas, por ser su tabla de salvación para mantener su endeble liderazgo y postularse por segunda vez como candidato presidencial, lo cual se le esfuma, vistas las actitudes de rencor entre perredistas.

Lo que llama la atención no es que hayan sucedido estas agresiones, si no el hecho de que cierto sector del perredismo hasta ahora se haya dado cuenta de la intolerancia e irracionalidad que rodea a todo el movimiento de López Obrador. Quizá la explicación está en que el PRD, como el viejo PRI, tolera o ignora todo, siempre que los afectados sean “los otros”, así que cuando los fanáticos de Andrés Manuel voltearon sus miradas hacia ellos, las cosas cambiaron y comenzaron a salir los gritos de alarma y de sorpresa por algo que, insisto, existe desde hace bastante tiempo.

Al respecto, Luis González de Alba escribió:

Todos en el PRD, no sólo el ex candidato, han envilecido el ambiente nacional a base de las mentiras más canallescas escuchadas en un siglo: alimentaron el gusano de la duda en un país abonado por los fraudes del PRI; de poco sirvió mostrar que el fraude en las elecciones habría sido imposible, no por falta de ganas en los contendientes, sino por imposibilidad técnica de cometerlo. Callaron cuando el ex candidato cometió la vileza de acusar a sus propios representantes de casilla de haberse vendido, sin avalar su injuria con un solo nombre, ni uno solo. Aquella supuesta ventaja de 10 por ciento fue desmentida por la propia encuestadora del PRD, los tres millones de votos “perdidos” estaban en el apartado acordado por todos. El error garrafal de Ugalde al frente del IFE fue no haber respondido, eso, al instante. Le costó el IFE, nos costó a todos porque los partidos rediseñaron un IFE sometido a ellos: un árbitro bajo contrato temporal de los jugadores.

No, no es López Obrador el único que envenena: es la caterva de pillos que le han venido soplando a la hoguera y avisan que no serán responsables del incendio, que serán pacíficos sus métodos. Olvidan que ningún cierre de aeropuerto, avenida o carretera es pacífico, pues aun callados están ejerciendo violencia. La Constitución garantiza el derecho a manifestarse en las calles y dice bajo qué restricciones. Ningún bloqueo está permitido. Y los han hecho. Navarrete y González Garza cosechan lo que sembraron. El día en que esa turba los tenga empapados en gasolina, rueguen que no dependa de Ebrard la orden para que la policía los rescate. Remember Tláhuac y los jóvenes investigadores quemados vivos ante las cámaras de televisión.

A ver cómo les va a estos escandalizados perredistas ante la posibilidad de que después del resultado de la elección interna del próximo domingo, sean ahora ellos quienes se vean perseguidos por los gritos de “¡fraude, fraude!” y “¡voto por voto, casilla por casilla!”

Y si así fuera, ¿Jesús Ortega también se convertirá en el presidente “espurio” del PRD?, y Encinas, ¿el legítimo? Sabiendo que estas palabras han enriquecido el vocabulario de la fanaticada de López Obrador no sería extraño. Habrá que esperar.

Escribe un Comentario