Asambleas y cantinas.

6 Mayo, 2008 Publicado en Política por David Benavides Velázquez

¿En dónde es más machista el ambiente: en la pulquería, en la cantina o en la asamblea de representantes del Distrito Federal? Al escuchar expresiones como la de “Se verían mejor encueraditas” cabe recordar algo que dijo Unamuno: “No debe importarnos tanto lo que uno quiera decir como lo que se dice sin querer”.

Si un borracho, en la cantina, grita “¡Que me toquen la verdolaga!” puede lograr que los mariachis lo dejen “como lazo de cochino”. Pero tal vez él sólo quería que le interpretaran una canción tan machista que puede poner en peligro a los mismos mariachis. Hoy se permite a las mujeres el acceso a las cantinas y eso hace un cambio enorme en contra del machismo. Hoy los mariachis cantan a las “mujeres tan divinas” y se abstienen de versos ofensivos, pero hoy, como ayer, el albur sigue vigente.

“Vamos a hacer barbacoa” no siempre es una invitación a cocinar (“tú pones el hoyo y yo meto el animal”). Decirle a alguien “te disparo unos ostiones en el centro” no siempre es una invitación a comer. Pero quien tenga la ociosa paciencia de analizar el lenguaje obsceno en México podrá constatar que está lleno de machismo.

El muy mexicano albur se basa en la aplicación del doble sentido para que el interlocutor quede como la parte femenina de una relación sexual (lo cual equivale a vencer al oponente). El albur se desarrolló en pulquerías y cantinas en las que estaba prohibida la entrada de las mujeres. El ambiente era tan machista que para ese concepto de cantina se ha dicho que “ninguna mujer ha entrado nunca a una cantina, porque si entra la mujer, la cantina se sale”.

Hoy las mujeres participan en todos los ámbitos de la cultura y eso hace que el albur se vuelva más refinado, más ingenioso, más sutil. Es toda una revolución en la que no faltan los contra revolucionarios. El pasado 22 de abril de 2008, el diputado perredista Hipólito Bravo le grito a las diputadas de la bancada opositora, literalmente: “Se verían mejor encueraditas”. Cabe recordar que las diputadas aludidas son representantes del pueblo, elegidas en urnas por el voto libre, popular y secreto. Por ser mujeres se les puede ver, en particular, como representantes de la mujer mexicana: madres, esposas, hijas. El machismo perredista va en contra de todas y de todos (hijos, esposos, padres).

El machismo perredista al que me refiero no se limita a un hecho aislado. Cabe recordar la cobarde critica que hizo el vocero del PRD, Gerardo Fernández Noroña, en contra del trabajo de Ruth Zavaleta, de quien dijo que “ya entregó el cuerpo”. Sobre esa cita vale la pena recordar la técnica del espejo que desarrollaron las feministas de los años setentas. Para definir si algo era machista o no se invertían los roles masculino/femeninos. Por ejemplo, si el marido le pone los cuernos a la esposa se le ve como una aventurita, mientras que si la esposa es la que pone los cuernos se le ve como una ramera, una zorra, una hetaira, en fin, podríamos ponerle unos 20 adjetivos, todos peyorativos, a lo que en el hombre fue una aventurita. Esto demuestra la doble moral del machismo y por lo tanto demuestra su carácter irracional, injusto y salvaje.

La técnica se puede aplicar directamente a la cita de Fernández Noroña. Si una mujer “entrega el cuerpo” a un hombre, es una zorra; si el hombre entrega el cuerpo a una mujer es un galán. La expresión de Fernández Noroña no pasa la prueba del espejo y por lo tanto es machista. Lo mismo pasa con la expresión de López Obrador “…ahora que anda de hacendosito, agarrándole la pierna a todo el que se deje, políticamente hablando”. Lo de “agarrar la pierna” es una forma de poseer a la mujer. No tiene equivalente inverso. Una mujer que le agarre la pierna a un hombre no lo posee, sino que se le ofrece.

El machismo perredista es un paso hacia atrás en la equidad de género. Un paso que complementa lo que se vio en la candidaturas a las jefaturas delegacionales y a las diputaciones locales del Distrito Federal. El PRD no cumplió con las cuotas de equidad de género y ahora tienen a la asamblea se representantes llena de guarros diciendo guarradas. Las cantinas y pulquerías de la ciudad de México son hoy más civilizadas que su Asamblea de Representantes.

David Benavides Velázquez

3 comentarios a “Asambleas y cantinas.”

  1. juan castillo Dijo: