‘El weblog de la derecha’
Bien explica Luis González de Alba que “el término ‘izquierda’ viene de los inicios de la Revolución Francesa, cuando se impuso al rey una forma de parlamento en 1789. Los diputados de la nobleza se sentaban a la derecha de la presidencia y defendían los fueros especiales, la tradición y la monarquía. Los diputados de las bancas a la izquierda exigían la desaparición de los monopolios detentados por el gobierno en ciertas áreas de la economía; final de los fueros por los que los nobles no podían ser llevados a juicio por actos contra un pobre; educación para las masas basada en la ciencia, Estado laico, y, en general, todo cuanto hoy conforma un régimen democrático.’
Esto viene a cuento por los varios correos electrónicos o comentarios que se nos han enviado a partir de lo mucho que se ha comentado, en este espacio, sobre la izquierda mexicana.
Hablando a título personal, no me considero de ‘derecha’ por diversas razones que ahora mismo no tiene mucho caso explicar. Tampoco creo que ningún otro colaborador de este espacio lo sea. Sólo sucede que muchas de las descalificaciones que nos hacen llegar utilizan como principal argumento el considerarnos de ‘derecha’. Razón por la que, incluso, con un poco de ironía, lo hemos tomado como descripción de este blog.
He escrito más de una vez que, en México, actualmente la bandera de la izquierda está secuestrada por políticos con ideologías bastante anticuadas, que nada tienen que ver con izquierda, y quienes por cierto, descalifican a cualquier persona que piensa un poco o muy diferente a ellos, tachándolos enseguida de ‘derecha’.
Por eso mismo pareciera que actualmente pensar diferente es pensar de ‘derecha’. El pensamiento uniforme lo tienen ellos, todos piensan igual, pobre de aquél que no aplauda las palabras del líder, y peor aún del que las ponga en duda. Las preguntas o cuestionamientos están prohibidos. Nada de críticas, sólo aplausos. Todos atentos a sus discursos, porque de ahí saldrá todo en lo que habrán de creer. Que le hicieron complot, que iba arriba en las encuestas y que le robaron la elección, por ejemplo. Todo, con puntos y comas, lo han creído.
La cosa a veces es peor y más humillante: el líder les dicta las palabras que habrán de agregar a su vocabulario. Es así como han aprendido ‘espurio’, ‘legítimo’, ‘pelele’, ‘finolis’, ‘leguleyo’, ‘traidor’, ‘complot’, ‘yunque’, ‘privatización’ y ‘derecha’, por citar sólo algunas. Y después, estos ‘libre-pensadores instruidos’, vienen y toman a otros por estúpidos por, según su amplia visión, repetir sólo lo que ven en la televisión. Es ridículo.
En otras ocasionas lo suyo es provocar un poco de ternura, como cuando los reunidos en el Zócalo de la Ciudad de México levantaron la manita para elegir a su ‘presidente legítimo’. Ni uno sólo, de los ahí presentes, levantó la voz para hacer saber a los demás que lo que hacían era absurdo; no, todos pensaron igual. Y por si acaso, también aseguran que lo hicieron a voluntad propia. Conmovedor.
Luego por eso resulta tan gracioso cuando se defienden con el argumento de que son ellos los únicos que ven la verdad absoluta de todas las cosas. Los demás sólo nos creemos los cuentos de la prensa vendida y las televisoras. Es así como su movimiento se vuelve religioso.
Y es que para ellos, como para cualquier fanático religioso, la religión que profesan es la única verdadera. Las demás viven en el engaño.
Entonces viene algo aún más incongruente, pues toman por asalto catedrales católicas asumiéndose hombres libres, pero a su vez defendiendo, a ciegas, su nueva fe. Pero la realidad es que no han dejado de ser libres ni fanáticos religiosos, es sólo que han cambiado de mesías.
La ‘izquierda’ no sólo se ha convertido en ‘derecha’, como escribió González de Alba en un excelente artículo, también se ha vuelto una religión, una muy anticuada religión.
Por todo esto pregunto, ¿eso es ’ser de izquierda’? Si es así, no tengo ningún problema con las descalificaciones de ‘los macarras de la moral‘, ni en que llamen a este espacio ‘el weblog de la derecha’.