Seamos derrotistas

Publicado por: David Benavides Velázquez el 3 Julio 2008 – 13:07

Yo creí que era de izquierda hasta que los de la izquierda mexicana me hicieron ver que para ser de izquierda había que besar las patas del Peje incondicionalmente. Eso me hacía de derecha, pero ahora parece que el alcalde de León, Guanajuato, asocia a la derecha con la tortura. Afortunadamente, ya tengo otro epíteto bajo la manga. El escritor Stefan Zweig me enseño a ser derrotista para no ser ni de izquierda ni de derecha:

“Si hemos de otorgar a nuestras convicciones y convivencia un auténtico sentido, un significado dotado de pasión, debemos elegir una consigna que no sirva para que tras ella se escondan los oportunistas. Adoptemos, según el ejemplo de los Gueux, el término utilizado por nuestros enemigos para expresar su desprecio hacia nosotros, hagamos de su insulto nuestro orgullo; de su desdén nuestro honor: ¡llamémonos abiertamente “derrotistas”! ¡Unios en el derrotismo! ¡Seamos derrotistas! Sayons défaitistes! ¡Siamo disfattisti! ¿Inyectemos en esta palabra un sentido propio; portémosla como arma; alcémosla para que centellee y brille ante la ira del Sigfirdo patrio.

Mostrémoslo abiertamente: ¡nuestro ideal y el suyo son contrarios! ¡Somos sus enemigos y ustedes los nuestros! ¡La palabra que sus delatores y patrioteros arrojan contra nosotros nos sirve como ornamento y honor! ¡Lo que les es sagrado a ustedes, el sacrificio humano, nos parece deplorable; lo que nos es sagrado a nosotros, la libertad del individuo, es un crimen para ustedes! Somos derrotistas: es decir, no queremos la victoria de nadie ni la derrota de nadie. Somos enemigos del triunfo y amigos de la renuncia. Somos derrotistas, es decir: ¡encontramos una mayor grandeza en la tolerancia y en la reconciliación que en el enfrentamiento encarnizado! Somos derrotistas, es decir: amamos al hombre, el hijo eterno de Dios, más que a los Estados, productos terrenales. Somos derrotistas, es decir: no nos causa vergüenza ser los más débiles en la guerra ni poseer los cañones más cortos; no buscamos la justicia entre las mallas de alambre ni nos es grata la destrucción de regimientos enemigos. Somos derrotistas, es decir: ningún sacrificio de orgullo, dinero, honor o tierra nos parecería inútil si en cambio dejara de derramarse la sagrada sangre del hombre y Europa se liberase de su tormento. Somos derrotistas, es decir, para nosotros la política no es lo primero sino lo último; el sufrimiento del hombre nos es más importante que la prosperidad comercial de las naciones y que los monumentos fríos al honor”: Stefan Zweig, 1940.

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