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Policías torturadores, alcalde criminal.
La evidencia de prácticas de tortura en León, Guanajuato, toca las fibras más sensibles de la dignidad humana. Esta vez no se trata de posibles errores en un operativo ni de irregularidades en un proceso electoral. Las declaraciones del alcalde panista Vicente Guerrero Reynoso lo ponen a la altura de Hitler, de Pinochet o de Stalin. Él sí es una amenaza para México.
Hay evidencia clara de que la policía de León, Guanajuato, recibe clases de tortura y hay evidencia de que aplican la tortura en contra de un detenido. El alcalde dice que el grupo de policías de élite “está sujeto a situaciones extremas y tiene que estar preparado para ello. Estos cursos fueron impartidos por gente especializada”. Los que sabemos de historia sabemos lo que esto significa. Muchos nazis criminales de guerra se refugiaron en Argentina y con ellos renacieron los crímenes de la Gestapo. La guerra sucia en Argentina durante la segunda mitad del siglo veinte fue una continuación del holocausto.
Ahora en México se observa a personas que hablan en inglés y que participan en cursos de tortura para la policía de León. El alcalde dice que son gente especializada. ¿De dónde y para qué? ¿estamos importando criminales de guerra gringos? Está bien documentado el uso de la tortura en Afganistán, Irak y Guantánamo. ¿Se están usando mis impuestos para pagar torturadores gringos y adiestrar torturadores mexicanos?
El PAN, el gobierno municipal de León, el gobierno estatal de Guanajuato y el gobierno federal presidido por un panista nos deben una explicación.
David Benavides Velázquez.
Policías o verdugos
La tragedia en la discoteca News Divine en la Ciudad de México dio mucho que decir y poco que saber. En un noticiero se presentaron dos jovencitas junto con su mamá y aseguraron que allí nunca se vendía licor a menores. En otro noticiero una joven, casi niña, dijo que se premiaba con cervezas a quienes se desnudaran en las jaulas, a la vista de todos. Como en todo lo que llama la atención, las versiones son variadas y habrá aspectos en los que sea difícil conocer la verdad. Pero los videos muestran evidencia de la que es difícil safarse. Hay detalles en los que todas las partes parecen estar de acuerdo:
1.- El operativo se hizo con al menos un camión y armas largas.
2.- Se detuvo a menores de edad y se les trasladó en el camión.
3.- El operativo se hizo en viernes (20 de junio de 2008) por la tarde.
4.- Un grupo de policías impidió la salida de los jóvenes.
5.- Se detuvo al encargado (o dueño) del local, Alfredo Maya Ortiz.
Se han dicho muchas cosas más, pero en las declaraciones puede haber imprecisiones, exageraciones y mentiras. Por lo mismo vale la pena extraer lo que resulta evidente, lo que todas las partes reconocen, y buscarle lógica.
Se acusa al encargado del local de corrupción de menores, un delito por el cual los menores son las víctimas, no los delincuentes. ¿Por qué, entonces, se detiene a los menores? ¿Si alguien dice que lo están asaltando lo detienen a él junto con el asaltante? ¿por qué detener a las víctimas?
El artículo 16 de la constitución dice que “Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones sino en virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente que funde y motive la causa legal del procedimiento”. El mismo artículo prevé que dicho “mandamiento escrito” no es necesario cuando hay delito flagrante. Si los menores detenidos estaban en flagrancia ¿cuál fue el delito? ¿por qué no se ve la flagrancia en los videos? Y si había orden de detenerlos ¿cómo se fundamenta la causa legal? Todo parece indicar que se violaron las garantías individuales de los menores, no sólo por lo que ellos relatan, sino por lo que está a la vista de todos.
Si a un jefe de gobierno legítimo le interesara evitar la corrupción de menores podría recabar pruebas y clausurar los giros negros al abrir o al cerrar, no cuando están llenos. En el caso de la News Divine, en viernes por la tarde era obvio que el lugar estaría lleno, tan lo sabían que llevaron camión para los muchos detenidos que pensaban pescar. No detener: pescar, como animales. Esto no fue una acción legítima de un gobierno democrático, esto fue una vendeta de mafiosos.
Los objetivos teóricos que legalmente procedían para cerrar el News Divine debieron llevar a una estrategia diametralmente diferente. ¿Por qué en viernes por la tarde? ¿por qué con armas largas? ¿por qué con los 19 errores acreditados? POR CONSIGNA.
Lo ocurrido en el News Divine tiene el mismo modus operandi que las vendetas de las mafias. Es lo mismo que ocurre en las cárceles cuando a un prisionero le dan una “calentadita”. Los policías no fueron a detener para que un juez determine las sanciones que se deben aplicar. Los policías fueron a castigar, a sancionar directamente con ese palo dado que “ni Dios lo quita”. ¿qué les habrá hecho el dueño del antro para que lo castigaran así? ¿no pagó a tiempo la mordida? ¿no llevó acarreados al mitin, como en su momento lo hizo el dueño del Lobombo? ¿o simplemente hubo un sobrino del poderoso que quiso abrir otro antro en la misma calle y no le gustó la competencia?
Lo hemos visto muchas veces en el pasado priista y lo seguimos viendo en el México de hoy. Si un poderoso manda dar una “calentadita”, el palo se da y ni Dios lo quita. Sólo que ahora los votantes podríamos castigar en las urnas en lugar de seguirnos ateniendo a que “así es la vida”.
David Benavides Velázquez
Citas precisas y diatribas imbéciles.
Fue José Ortega y Gasssett quien dijo que “Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejía moral. Además, la persistencia de estos calificativos contribuye no poco a falsificar aún más la “realidad” del presente, ya falsa de por sí, porque se ha rizado el rizo de las experiencias políticas a que responden, como lo demuestra el hecho de que hoy las derechas prometen revoluciones y las izquierdas proponen tiranías”. Lo dijo en el “Prólogo para franceses” de su ensayo titulado “La rebelión de las masas”. En una lectura superficial puede perderse de vista el sentido de la palabra “imbécil”, que, etimológicamente, significa “sin bastón”. El imbécil es el que se mueve erráticamente por la falta del bastón (metafórico) que necesita. Por otra parte, la hemiplejía es la parálisis de la mitad del cuerpo. Si alguien se mueve sólo con la parte derecha o con la parte izquierda, lo hará erráticamente, como imbécil. Valdría la pena ver los spots de los partidos políticos con esta cita a la mano para explicar las imbecilidades que dicen. Las verdades a medias, las mentiras completas, son expresiones de imbecilidad.
Imbécil es decir que el petróleo es nuestro porque nuestros abuelos pagaron la expropiación. El petróleo ya era propiedad de la nación de acuerdo con la Constitución de 1917. Cárdenas no expropió el petróleo, Cárdenas expropió los bienes de las empresas extranjeras que operaban en México en 1937. Nada de lo expropiado por Cárdenas estuvo en Cantarel o en cualquier otro de los grandes yacimientos de ahora. ¿Será muy difícil leer la Constitución? ¿Será muy difícil leer el decreto de expropiación de 1938?
Imbécil es decir que el petróleo y sus derivados es de todos los mexicanos. El petróleo se vende y se ha vendido a particulares y a extranjeros desde que México lo comenzó a producir. El petróleo del subsuelo es “nuestro” pero la gasolina del coche del Peje sólo la usa el Peje para sus fines privados. Eso sí es privatización.
Imbécil es la actitud con la que se acusa a Ruth Zavaleta de “traición” por haber hecho lo que todos los legisladores juraron que harían (y no hicieron). La traición es otra cosa, la traición se expresa, por ejemplo, al decir una cosa y hacer la contraria, como cuando López Obrador mantiene un plantón de 47 días que contradice el bando 13, lineamiento 1, inciso “g” que él mismo publicó.
La imbecilidad, en este sentido, se contrapone a la filología (amor a las palabras) a la que Nietzsche, en un sentido muy general, se refiere como “el arte de leer bien, el poder leer hechos sin falsearlos, sin perder, por afán de comprender, la precaución, la paciencia, la sutileza” (El anticristo, cap. 52). Lo malo es que eso nos mete en problemas con las masas que sólo dan una ojeada a las palabras. A Antonio Machado lo criticaron por decir aquello de “Castilla miserable / ayer dominadora / envuelta en sus harapos / desprecia cuanto ignora” (Campos de Castilla). Pero a 96 años de la publicación de esos versos recordamos a Machado, no a sus críticos. Y mientras la palabra se mantenga escrita podremos citarla al pie de la letra. ¿Habrá alguien que pueda demostrar, con referencias precisas, que Ruth Zavaleta se ha contradicho en el desempeño de sus funciones como diputada?. Hay pruebas de las contradicciones de muchos miembros de la bancada perredista, pero ¿las hay para Zavaleta? ¿o sólo la desprecian porque ignoran sus razones? ¿o porque es mujer?
Ojalá que al discutir lo dicho y lo hecho por las demás personas pudiéramos siempre citar con precisión. De este modo se vería quién miente.
David Benavides Velázquez.
Asambleas y cantinas.
¿En dónde es más machista el ambiente: en la pulquería, en la cantina o en la asamblea de representantes del Distrito Federal? Al escuchar expresiones como la de “Se verían mejor encueraditas” cabe recordar algo que dijo Unamuno: “No debe importarnos tanto lo que uno quiera decir como lo que se dice sin querer”.
Si un borracho, en la cantina, grita “¡Que me toquen la verdolaga!” puede lograr que los mariachis lo dejen “como lazo de cochino”. Pero tal vez él sólo quería que le interpretaran una canción tan machista que puede poner en peligro a los mismos mariachis. Hoy se permite a las mujeres el acceso a las cantinas y eso hace un cambio enorme en contra del machismo. Hoy los mariachis cantan a las “mujeres tan divinas” y se abstienen de versos ofensivos, pero hoy, como ayer, el albur sigue vigente.
“Vamos a hacer barbacoa” no siempre es una invitación a cocinar (“tú pones el hoyo y yo meto el animal”). Decirle a alguien “te disparo unos ostiones en el centro” no siempre es una invitación a comer. Pero quien tenga la ociosa paciencia de analizar el lenguaje obsceno en México podrá constatar que está lleno de machismo.
El muy mexicano albur se basa en la aplicación del doble sentido para que el interlocutor quede como la parte femenina de una relación sexual (lo cual equivale a vencer al oponente). El albur se desarrolló en pulquerías y cantinas en las que estaba prohibida la entrada de las mujeres. El ambiente era tan machista que para ese concepto de cantina se ha dicho que “ninguna mujer ha entrado nunca a una cantina, porque si entra la mujer, la cantina se sale”.
Hoy las mujeres participan en todos los ámbitos de la cultura y eso hace que el albur se vuelva más refinado, más ingenioso, más sutil. Es toda una revolución en la que no faltan los contra revolucionarios. El pasado 22 de abril de 2008, el diputado perredista Hipólito Bravo le grito a las diputadas de la bancada opositora, literalmente: “Se verían mejor encueraditas”. Cabe recordar que las diputadas aludidas son representantes del pueblo, elegidas en urnas por el voto libre, popular y secreto. Por ser mujeres se les puede ver, en particular, como representantes de la mujer mexicana: madres, esposas, hijas. El machismo perredista va en contra de todas y de todos (hijos, esposos, padres).
El machismo perredista al que me refiero no se limita a un hecho aislado. Cabe recordar la cobarde critica que hizo el vocero del PRD, Gerardo Fernández Noroña, en contra del trabajo de Ruth Zavaleta, de quien dijo que “ya entregó el cuerpo”. Sobre esa cita vale la pena recordar la técnica del espejo que desarrollaron las feministas de los años setentas. Para definir si algo era machista o no se invertían los roles masculino/femeninos. Por ejemplo, si el marido le pone los cuernos a la esposa se le ve como una aventurita, mientras que si la esposa es la que pone los cuernos se le ve como una ramera, una zorra, una hetaira, en fin, podríamos ponerle unos 20 adjetivos, todos peyorativos, a lo que en el hombre fue una aventurita. Esto demuestra la doble moral del machismo y por lo tanto demuestra su carácter irracional, injusto y salvaje.
La técnica se puede aplicar directamente a la cita de Fernández Noroña. Si una mujer “entrega el cuerpo” a un hombre, es una zorra; si el hombre entrega el cuerpo a una mujer es un galán. La expresión de Fernández Noroña no pasa la prueba del espejo y por lo tanto es machista. Lo mismo pasa con la expresión de López Obrador “…ahora que anda de hacendosito, agarrándole la pierna a todo el que se deje, políticamente hablando”. Lo de “agarrar la pierna” es una forma de poseer a la mujer. No tiene equivalente inverso. Una mujer que le agarre la pierna a un hombre no lo posee, sino que se le ofrece.
El machismo perredista es un paso hacia atrás en la equidad de género. Un paso que complementa lo que se vio en la candidaturas a las jefaturas delegacionales y a las diputaciones locales del Distrito Federal. El PRD no cumplió con las cuotas de equidad de género y ahora tienen a la asamblea se representantes llena de guarros diciendo guarradas. Las cantinas y pulquerías de la ciudad de México son hoy más civilizadas que su Asamblea de Representantes.
David Benavides Velázquez
Happy ‘cincodimaio’
En Estados Unidos, la fiesta del cinco de mayo se ha convertido en un homenaje al pueblo de México. Entre tortillas y guacamole, el “cincodimaio” se adorna con letreros de “Happy birthday, Mexico”. Se cree, por lo tanto, que el cinco de mayo es a México lo que el 4 de julio a los Estados Unidos. Se confunde al cinco de mayo con el 16 de septiembre.
La confusión sería buen pretexto para criticar a los gringos con el tradicional resentimiento que pone en el mismo costal a Jimmy Carter y a George Bush; a Kennedy y a Nixon; a Lincoln y a Polk; a Jefferson y a Decatur.
La importancia del cinco de mayo en Estados Unidos no es un perverso complot para cambiar nuestras fiestas patrias. Se trata tan solo del resultado lógico de un fenómeno de migración en el que los mixtecos poblanos formaron agrupaciones de ayuda para los migrantes mexicanos. Basta con recordar los noticieros del 11 de septiembre de 2001 para notar que en Nueva York, como en muchas partes de Estados Unidos, los poblanos se hacen presentes en cada rincón.
Junto con su morral y su entusiasmo, los poblanos se llevaron las ganas de progresar a base de un trabajo intenso y una disciplina firme. También se llevaron la fiesta que, como poblanos, más los identificaba: el cinco de mayo. Habrá mucho que criticar a los Estados Unidos, pero no que le celebren su día a los mexicanos de allá.
David Benavides Velázquez.
Tags: Política
Salud, educación y tabaco.
A punto de entrar en vigor la Ley de protección a la salud de los no fumadores, puede considerarse esto como un avance notable en materia de salud. Sin embargo, para que una sociedad avance debe hacerlo en forma integral. Avanzar en salud sin avanzar en educación es como pretender que un coche avance primero con una de sus ruedas sin que las otras se muevan: o se mueven las cuatro o no se mueve ninguna.
Con una educación humanista, la gente puede comprender la diferencia entre personas y cosas, entre sujetos y objetos, entre fumadores y tabaquismo. Al crear un ambiente libre de tabaco no se está expulsando a los fumadores (personas) sino a los cigarros encendidos (cosas). Todo fumador puede entrar mientras no meta humo. El humo del cigarro tiene miles de sustancias tóxicas, es literalmente una mezcla de venenos. Al evitarse el humo se protege la salud de todos, tanto de los fumadores como de los no fumadores.
Con una educación humanista la gente entiende la diferencia entre la verdad científica y la opinión subjetiva. En un simple experimento con hoja santa podemos demostrar que un porcentaje de la población dice que huele a anís y otro porcentaje asegura que no, que definitivamente no huele a anís. Las sustancias que contiene la hoja santa son las mismas cuando las huele una persona o cuando las huele otra. Dichas sustancias pueden ser estudiadas con instrumentos que llevan siempre a los mismos resultados. Por otra parte, los receptores que forman parte del sentido del olfato pueden variar de una persona a otra tanto como varía el color de los ojos, la estatura o el color de la piel. Cada quien tiene sus receptores y cada quien tiene razón de decir que la hoja santa huele a anís o no huele a anís. La composición química de la hoja no cambia por la percepción de una persona, las sustancias son las mismas, pero la percepción no. Lo agradable para unos puede ser molesto para otros y el aprendizaje altera las percepciones, de manera que hay un ámbito en el que nunca nos pondremos todos de acuerdo y hay un ámbito que no cambia por más que alguien opine lo contrario. La composición del humo del tabaco y su efecto en el cuerpo humano es asunto de la ciencia, no de la opinión. El asunto del placer o la repulsión que cause el humo del tabaco es diferente de una persona a otra. Alguien puede decidir que quiere fumar, pero nadie puede decidir qué tan dañino es o no el humo. Los efectos tóxicos del humo del tabaco han sido determinados por la investigación científica y eso no cambia porque alguien diga que no está de acuerdo.
Con una educación científica se entiende que el derecho de cada quien termina donde comienza el derecho de los demás. El derecho a la salud implica el derecho a un ambiente compatible con la salud. El humo del tabaco es tóxico para las personas (sean o no fumadores) y por lo tanto cuando alguien arroja humo de tabaco en el aire está atentando contra el derecho a la salud de todos. Cuando se habla de votar en estos casos se confunde a la democracia con una imposición de “montoneros”. Si nueve rateros asaltan a una víctima y ponen a votación lo que le harán cabe suponer que la postura de los rateros ganará nueve a uno o incluso diez a uno, pues la víctima votará por lo que le indiquen los que lo tienen intimidado. Si el empleado de un club necesita el trabajo para mantener a su familia, aceptará trabajar en un ambiente lleno de humo aunque no le guste. La derecha tradicional vería esto como algo normal, el trabajador sometido al capricho de la burguesía. Ahora, la izquierda mexicana, representada por diputados como Tomás Pliego van más allá en la injusticia y ven como “democrático” que un empleado se tenga que tragar el humo de los clientes que “decidieron” que en ese sitio sí se podía fumar. Mientras los clientes fumadores sean mayoría, Tomás Pliego considera democrático que se friegue la salud del trabajador. Supongo que la ultraderecha aplaude. Y las tabacaleras, más.
Con una educación humanista no habría que confundirnos con el significado de la palabra “respetar”. El diccionario de la real academia española da dos acepciones básicas: la de “tener veneración, acatamiento” o la de “tener miramiento, consideración”. La primera acepción, la de la veneración, es para regímenes autoritarios en los que “respetar a la autoridad” es obedecerla. En una democracia humanista se aplica la segunda acepción, la del miramiento. Cuando se atiende al otro y se está en desacuerdo se le está respetando. Cuando no se le atiende se le falta al respeto. A Tomás Pliego le parece que mis críticas le faltan al respeto aunque no lo acuse yo de haber dado el cuerpo ni de dejarse agarrar la pierna. Así no se puede discutir. Si él espera veneración y acatamiento ¿dónde quedó la democracia de la que habla?
La nueva ley de Distrito Federal entrará en vigor el próximo 3 de abril y será rebasada por la ley federal que se hace en esta materia. La aplicación de estas leyes será efectiva y democrática cuando haya una educación humanista. Mientras tanto, la avalancha de conflictos se nos viene encima.
David Benavides Velázquez.
Lo que el viento derribó
Los 140 árboles que cayeron durante el tornado del 23 de enero de 2008 en la Ciudad de México no son del todo una novedad. El 5 de junio de 2003 un árbol de eucalipto mató a un joven de 17 años que transitaba en automóvil (al lado de su madre) en los carriles centrales de Avenida Río Churubusco casi esquina con Plutarco Elías Calles. Su nombre era Aarón David Castro García. Ahora el infortunio le tocó a Hugo Castro Lozano, el joven que murió en su automóvil al caer un árbol frente al número 1264 de Avenida Plutarco Elías Calles.
Dos muertos por caída de árboles en poco menos de cinco años y en sitios muy cercanos. Hay solo 630 metros (menos de un kilómetro) entre la tragedia del 2003 y la del 2008, ¿coincidencia?
La avenida Plutarco Elías Calles es muy amplia, corre de norte a sur con cierta inclinación (de noreste a suroeste) y coincide, por lo tanto, con la dirección de los vientos dominantes. Es como si la hubieran diseñado a propósito para crear un desastre, quizá por eso lleva el nombre del fundador del PRI. Para rematar el disparate, la calle cuenta con numerosos eucaliptos. La especie más abundante de eucalipto en la ciudad de México es Eucalyptus camaldulensis, pero los árboles que mataron a estos dos jóvenes eran de otra especie: Eucalyptus globulus. ¿Coincidencia?
Los eucaliptos son nativos de Australia y fueron introducidos a México para usarlos en la reforestación. Crecen rápido, pero su madera es frágil. Contrario a lo que podrían suponer muchos ecologistas despistados, la Ecología moderna no busca la reforestación sino la restauración. Reforestar es poner árboles (incluso donde nunca los hubo). Restaurar es volver a poblar un ambiente con las especies que hubo en él de manera natural. Hace mil años no había eucaliptos en el “Valle de México”, pero sí había pinos, encinos y ahuejotes. A las orillas del lago pudieron adaptarse árboles de madera flexible pero tenaz, copa angosta y raíces fuertes. Cada especie debe resolver los problemas que le plantea su entorno y el proceso le toma millones de años, ¿por qué entonces reforestar con especies de ambientes lejanos?
El vendaval de enero del 2008 debe servir para pensar en lo que se necesita para evitar más desastres. Las personas que pierden a un ser querido o que ven dañado su patrimonio por la caída de un árbol podrían preguntarse, con justa razón, si vale la pena tener árboles. A fin de cuentas, el pasto y los arbustos pequeños también producen oxígeno. De hecho, el pasto tiene una forma de hacer la fotosíntesis que es más eficiente que la de los árboles y no hay peligro de que el pasto pueda caer sobre una casa. De hecho sería muy bueno hacer azoteas verdes con pasto y arbustos pequeños, pero los árboles cumplen con otra función importante: su follaje retiene partículas suspendidas en el aire. Sin árboles, las partículas más pequeñas podrían penetrar hasta los pulmones de la gente y esto causaría un aumento en las enfermedades cardio respiratorias.
Entre los índices de contaminación hay uno que se llama PM10. Se refiere a partículas que miden menos de una centésima de milímetro. Estas partículas pueden llegar hasta los alveolos pulmonares y causar enfermedades. Para evitar que aumenten los índices de PM10 es necesario que haya árboles, pues son ellos (y sólo ellos) quienes filtran el aire y lo hacen más respirable.
Silenciosamente, los árboles salvan vidas. Para evitar que causen daños basta con sustituir las especies peligrosas con árboles nativos del “Valle de México”. Ya no se trata de un asunto trivial, es cuestión de vida o muerte. Los diversos gobiernos que ha tenido el D. F. a lo largo del tiempo se han mostrado bastante ineptos en relación con los árboles. Les da miedo talar porque mucha gente se opone de manera vehemente. Les da miedo no talar porque saben que algunos árboles son peligrosos. Finalmente se dejan llevar por la inercia hasta que los vecinos de un cierto árbol en particular se unen y piden acciones. No importa si dichas acciones son las indicadas, lo que le interesa a los políticos es tener tranquila a la gente para que no haya alboroto.
Una muestra de la ineptitud de los políticos se hizo evidente en la tragedia del 2003 (cuando un eucalipto de Avenida Río Churubusco mató a un joven de 17 años). Era época de campaña electoral, así que no se atrevieron a talar un solo árbol… hasta la noche siguiente a las elecciones. A pesar del evidente peligro que representan los Eucalyptus globulus, no tocaron ni uno solo, ni siquiera el que ha estado muerto desde hace más de 10 años frente al número 395 de Avenida Río Churubusco. Un tronco muerto tarde o temprano caerá, pero lo que hicieron en 2003 fue podar y talar álamos que no representaban ningún peligro.
Un muerto en 2003 no fue suficiente para revisar lo que pasa con los eucaliptos y actuar en consecuencia. Un muerto en 2008 tampoco lo será a menos que los ciudadanos cobremos el costo político de la ineptitud. Fue responsabilidad de López Obrador hacer algo y no lo hizo. Su prioridad no era proteger la vida de los ciudadanos, sino proteger su imagen política, y le funcionó. Ahora es el turno de Ebrard. El tiempo dirá si vale más para un político hacer bien las cosas o fingir que las hace.
David Benavides Velázquez.
¿Y quién es ese Luis González de Alba?
En la era de la mercadotecnia es difícil ubicar a personas que no siguen los convencionalismos. Supongo que muchos jóvenes de hoy asociarán el nombre de Cuauhtemoc Cárdenas o Porfirio Muñoz Ledo con la izquierda mexicana, con esa que fue masacrada en 1968, pero resulta que, en aquella época, tanto Cárdenas como Muños Ledo eran priístas comprometidos con el sistema, con ese sistema que mataba estudiantes. Ellos no fueron víctimas sino cómplices de la masacre, pero por lo mismo tuvieron acceso a los medios y limpiaron su imagen mientras Luis González de Alba, destacado líder estudiantil, pasaba tres años preso en Lecumberri.
Irma Serrano, la prostituta de Gustavo Díaz Ordaz, defiende mucho al asesino confeso de los estudiantes, y a pesar de su notoria relación con Días Ordaz, el PRD la hizo senadora por Chiapas. Mientras tanto, los funcionarios públicos perredistas que llegaron al poder en la ciudad de México con la imagen de víctimas del 68 se dedicaron a cerrar los negocios que habían sido propiedad de Luis González de Alba, a quien no le perdonan su honestidad ni su inteligencia (de hecho él ya había vendido sus negocios antes de que los clausuraran).
Lo que digo en los párrafos anteriores no se basa en mi opinión, sino en datos demostrables. Cuando hablo con palabras obscenas no pretendo ser grosero, sino describir los hechos tal como son. Me disculpo, de cualquier modo, si alguien se ofende porque usé términos tan repugnantes como “priístas” o “Gustavo Díaz Ordaz”, pero hay que llamarle al pan “pan” y al vino “vino” (un saludo, por cierto, a las sexoservidoras que no se han hecho cómplices de sus clientes ni complacen a cualquier asesino nomás porque tiene poder o dinero, lamento haber mencionado su profesión en algo tan repugnante como la política mexicana de los años sesentas)
Pero no quiero dejar la imagen de que Luis González de Alba es un líder estudiantil, pues su biografía va mucho más allá de eso. No me gusta etiquetar a la gente, así que lo único que puedo decir de él, en esencia, es que es un ser humano, como todos, pero aunque todos somos lo mismo él tiene virtudes que ya quisiéramos muchos. La primera que se me ocurre es el escepticismo, pero tomando la palabra en su sentido etimológico y filosófico, pues “escéptico” no quiere decir “el que duda” sino el que investiga y busca con atención lo que otros creen tener ya muy claro.
Una buena biografía de él tal vez comenzaría diciendo que nació en San Luis Potosí en 1944, pero como esto no es una buena biografía prefiero citar algunas de las cosas que escribió durante la huelga estudiantil de 1986 y 1987, la del CEU:
“En la izquierda, como en la derecha, como en el PRI nos hemos acostumbrado a mentir. Dijimos a los trabajadores de la UNAM, cuando queríamos contruir un sindicato, tal canatidad de verdades parciales acerca de su condición, que elevamos el burocratismo sin mejorar mucho la organización; otro tanto hicimos poco después con los profesores, los llenamos de argumentos para justificar los abundantes casos en que el rendimieto académico es bajo: es que el transporte, es que los cubículos, es que el precio de los libros, es que, es que… Pero el profesor cumplido lo sigue siendo a pesar de las, en efecto, mediocres condiciones de enseñanza. Hasta que alguna asamblea lo declare esquirol (…). Ahora va el turno de los estudiantes. Sabemos muy bién qué decirles para arrancar aplausos. Sabemos muy bien qué desean oír y llegamos a decirlo, a batirnos unos y otros en nuestra autocomplacencia. Encontramos la verdad a medias necesaria para convencer sin descubrir la baja calidad ideológica de nuestras baratijas (…) También yo sé, todos en esta mesa sabemos cómo sacar aplausos de ustedes. Lo sé hacer, lo he hecho y lo he hecho bien, pero a la vista de los resultados obtenidos en estos últimos 15 años, no lo volveré a hacer”.
Éste artículo, escrito hace 20 años, me convenció de la importancia de leer cuanta cosa escribiera Luis González de Alba. Puede uno estar o no de acuerdo con él, pero hay que reconocer la fuerza de sus argumentos y la forma directa en que los lanza. Al paso del tiempo ha escrito tantas cosas que sería dificil enlistarlas, pero creo que como recomendación vale la pena mencionar, por ejemplo, “Los derechos de los malos y la angustia de Kepler” libro editado por Cal y Arena.
Yo aquí dejo este comentario pues, para saber quién es ese tal Luis González de Alba hay que leerlo a él, no a mí.
David Benavides Velázquez.
Tags: Luis González de Alba
Calaveras
Puro fraude y pura transa
fue su vida y su carrera,
pero al fin la calavera
lo dejó sin esperanza.
Hoy Madrazo ya descansa
con la Parca en el panteón;
él no murió en un avión
como muriera su padre,
a él le dieron en la… marca
por transarse un maratón.
Murió Fox entoloachado
porque Martita le dio
cuanto elixir se encontró
en los puestos del mercado.
Hoy lo tienen encerrado
en el peor de los infiernos
y sus tormentos eternos
consistirán en saber
que Marta, con “El Poder”,
le está poniendo los cuernos.
Murió el Peje dando un grito
al estilo P.R.D.
Ahora la bronquitis fue
lo que le dio el finiquito.
El Presidente patito
enfureció a la calaca
llamándola “chachalaca”
y mandándola callar,
pero ella lo hizo tronar
como palo de matraca.
David Benavides Velázquez
Mentiras numéricas y predicción que se cumple
El 20 de septiembre de 2007, el periódico La Jornada anunció en primera plana que “Con Calderón, alza de 34 % en la canasta básica”, pero al investigar las fuentes que menciona, no encuentro sustento para ese anuncio. De hecho, el Banco de México reporta un alza de sólo 0.53 % en la canasta básica de enero a agosto de 2007. La diferencia es tan abismal que sugiere que alguien nos está mintiendo.
Para el 25 de septiembre, La Jornada ya cita al Banco de México en un encabezado que dice “Desatada, el alza en alimentos y servicios” y “Casi 4 %, la inflación anualizada; se dispara en septiembre”. ¿En qué quedamos, pues? ¿de verdad fue el Banco de México (responsable de controlar la inflación) quien habló de un alza “desatada”? ¿dónde está la cita exacta? ¿qué funcionario lo dijo? Y, si hemos de creer que la inflación anualizada es de 3.9 %, ¿qué pasó con el encabezado de unos días antes, en el que dijeron que la canasta básica subió 34 %? ¿Será que sólo la canasta sube a ese ritmo? Al leer el artículo, las dudas no se aclaran, pero se genera la idea de que todo ha subido una barbaridad. Si alguien cuestiona esa idea se le tilda de idiota, pues el jitomate estuvo a 25 pesos el kilo hace a penas una semana, y el aguacate a 30 y el chícharo a 20 y…
He observado el precio del jitomate a lo largo de septiembre: de 10 a 25 pesos (en los supermercados llegó a más de 30), luego a 15 y si nos remontamos unos meses atrás ha llegado a estar a 5 pesos el kilogramo en este mismo año, pero en años anteriores ha estado a más de 30. La explicación es muy simple: en época de huracanes, las cosechas se pierden y los precios se disparan, pero luego vuelven a bajar (a menos, desde luego, que el alza en un precio volátil se use como pretexto para subir todo lo demás). Como el jitomate es un producto perecedero, cuando sale más jitomate que el que se puede vender antes de que se pudra, los precios pueden caer a niveles que sólo alcanzan para recuperar lo invertido en su transporte. Lo mismo puede pasar con cualquier perecedero. Pero La Jornada no mide el alza en la canasta básica cuando cae el precio de alguno de sus elementos, sino que se espera a que pase el huracán Dean para sacar un dato amarillista (sin siquiera precisar sus fuentes o la forma de hacer el cálculo).
Lo que hace La Jornada no se limita a un truco inocente para vender periódicos, su efecto puede ser catastrófico. Si yo digo que no vale la pena hacer un trámite porque me lo van a rechazar, no lo hago y por lo tanto el trámite no sale. Es la predicción que se cumple a sí misma. No se demostró que el trámite fuera inútil, pero al prejuzgar que lo era se eliminó la posibilidad de sacarlo con buen éxito. Con la inflación pasa algo parecido. Si se riega la idea de que todo ha subido, cada quien le sube a lo que vende para ponerse a mano y, por lo tanto, todo sube. Con su campaña de verdades a medias y mentiras completas, La Jornada está contribuyendo a una verdadera alza que puede arruinar la economía nacional.
David Benavides Velázquez